viernes, 18 de mayo de 2012

Historias I:


Capítulo XVI: De los errores se aprende.
G#
Pasaban los días y aunque no podías olvidarte de Mariana, estabas más cerca de Rocío. Se había generado una amistad especial entre ustedes. Se reían de cada cosa que uno de los dos decía sin saber por qué. Te encantaba estar así con ella pero no te gustaba a la vez. Sentías que la estabas usando para olvidarte de Mariana, y era lo que de alguna u otra forma querías hacer.
- Gas, ¿no te enojas si te pregunto algo de corazón? - te preguntó un día que estaban hablando sentados en el borde de la pileta.
- No, decime - tenías miedo que te pregunte por Lali.
- ¿Vos me estás... no sé cómo decirlo, usandome para olvidarte de Lali?
Un escalofrío recorrió todo tu cuerpo, no le podías mentir a ella.
- No te estoy usando, no me gusta usar a la gente - le dijiste. Te sentías un poco culpable después de que ella te abrazó y te dijo que se ponía contenta de que no te estés enamorando de ella porque no sabía amar a las personas y no quería lastimarte. - No es difícil aprender a amar.
- Pero yo no sirvo para esas cosas, soy feliz siendo seca con las personas que intentan...
- ¿Conquistarte?
- Sí.
- Pero conmigo no fuiste seca, es más, vos me viniste a hablar a mí - la notaste un poco nerviosa. - Quiero decir que no fuiste seca conmigo aunque no intente conquistarte. Lo que pasa es que cuando te conocí no me tratabas bien - reíste para descontracturar la situación.
- Soy reacia a conocer a las personas porque generalmente me fallan y después soy yo la única que está mal.
- Pero de los errores se aprende, Ro - le dijiste en forma de consuelo.
- Sí, por eso soy así. Aprendí que en la vida si sos flojito te pasan por arriba, en cambio si sos frío sos feliz.
M#
Eugenia se iba, Peter cada vez estaba más lejos de vos, Nicolás no te estaba prestando atención, Gastón ya no era lo mismo que antes, Rocío estaba todo el día con Gastón, Daniela estaba todo el día en la cafetería y con Agustín, Victorio estaba en la suya; y vos sola como siempre.
Uno de esos días tristes y feos para vos te llegó un mensaje que decía 'de los errores se aprende Marianita, ¿estás solita?'; a lo que contestaste 'si pensas eso, vení y decímelo en la cara'.
Peter se acercó a vos y (como buena desconfiada) le empezaste a decir que tenía razón, que de los errores se aprende y vos habías aprendido excelente de él que fue tu gran error.
- No te entiendo. No sé lo que me querés decir - te decía. Claro, ahora se hacía el desentendido.
- ¿Vos me estás cargando? Me mandas un mensaje que dice que de los errores se aprende y me preguntás si estoy sola, te contesto si pensás así que me lo digas en la cara y ¡venís acá!
- Pero yo no te mandé ningún mensaje, venía a decirte que corté con Valentina para jugármela por vos...
Te quedaste helada con sus palabras, ¿era de verdad lo que te estaba contando? Sin decirle nada te fuiste, a llorar, sola. Sentiste que alguien se sentaba al lado tuyo y sin decirte nada supiste quién era.
- ¿Por qué llorabas? - dijo después de que te calmaste un poco.
- No sé.
- ¿Lo necesitabas?
- Sí, igual no hace falta que me digas nada. Anda con Ro que seguro te está esperando.
- No, me quiero quedar con vos.
- ¿Por qué?
- No sé - te dijo riéndose al darte la misma respuesta que vos anteriormente.
- Me siento sola, Gas.
- No estás sola, Lali. Yo estoy con vos.
- No, vos estás con Rocío. Nicolás con Eugenia, Eugenia se va con el padre. Rocío está con vos. Daniela se desvive por la cafetería y por Agustín. Victorio no le da bola a nadie. Y Peter...
- Es por él todo esto, ¿no?
- Peter que se va con Valentina y después vuelve diciéndome que se la quiere jugar por mí... - dijiste estallando en llanto.
- Nunca te voy a dejar sola y ya te dije que él no es para vos. Aunque no me quieras a mí como lo querés a él, abrí los ojos y date cuenta que él te lastima, Lali.
P#
Habías escuchado todo lo que hablaron Gastón y Mariana. Era obvio que Gastón quería estar con ella y tratar de que entienda que vos eras un error en su vida del cual tiene que aprender.
- ¿Vos pensas eso de mí, Lali? - dijiste metiéndote en su conversación.
Viste como Mariana te miraba con los ojos llenos de pena y dolor, no querías ni pensar que ella creía que vos eras un error en su vida, que vos lo único que querías era lastimarla como lo hacías antes de conocerla.
- ¿Por qué no te vas Peter? - te contestó Gastón.
- Vos en esto no te metas - le contestaste sin dejar de mirar a Lali.
- Peter yo... - dijo ella y tu mundo se paralizó. Tenías miedo de lo que podía decirte. - Yo no sé si vos sos un error en mi vida, lo único que sé es que no quiero estar con vos. Otra vez...
Tus ojos se llenaron de lágrimas, miraste a Gastón y, aunque sus gestos no lo demostraban, estaba feliz por lo que Lali había dicho.
- Ok, si vos te sentís mejor así... Lo único que quiero que sepas es que yo cambié por vos. Vos me enseñaste a amar y a valorar a las personas. Y me odio por haberte perdido. Te amo y siempre lo voy a hacer.
Lloraste un río por ella, lloraste como nunca lloraste en tu vida. Sentiste que tu mundo se terminaba. Y sí Peter, de los errores se aprende. Ahora tenés que aprender a vivir sin ella, aceptar que la lastimaste y ella no te puede perdonar.
Le contaste a Eugenia todo lo que había pasado. Te culpaste por haber sido tan estúpido y no haber dejado a Valentina desde que llegó. Ella te decía que no la habías perdido del todo, que siempre una mujer dice eso para poder acallar un poco el dolor de aceptar que ni tu cuerpo ni tu alma pueden seguir amando a alguien que en algún punto les hace mal. Dicen eso para intentar calmarse y poder seguir adelante, para entender que nadie ni nada te hace tirar la toalla.
Esa frase siempre te hacía acordar a Lali, "no hay que tirar la toalla". Entendiste los por qués de las mujeres, también entendiste que nunca las ibas a entender en toda tu vida.
- Es eso, a las mujeres nos gusta decir eso pero a la vez nos gusta que nos vuelvan a conquistar, que no bajen los brazos por nosotras - continuó Euge.
- Pero ella es distinta a las demás, ella siempre te dice las cosas y son así...
- Creeme a mí, Lali es una mujer y casi todas las mujeres somos así, y más en ésta ed
Intentaste hacerte la cabeza de que era así, pero tu miedo seguía vivo. Sabías que Lali no era como las demás, que ella las cosas las decía en serio porque no le gustaba andar con vueltas. Aunque era desconfiada, era muy frontal.
N#
Con esto de que Eugenia se iba, sentías que habías dedicado toda tu atención en estar todo el día con ella y te habías "olvidado" que tenías amigos. Ellos no te reclamaban nada ya que entendían que para vos la partida de Eugenia significaba mucho dolor.
Un día estabas viéndola terminar su exámen de geografía y te dabas cuenta que cada vez la amabas más y que ni tu corazón ni tu mente ni tu cuerpo iban a poder despegarse de ella ni un solo minuto.
No sabías bien qué te atrapaba tanto de ella, pero así lo sentías. Como un imán en sus corazones que los atraen y no los deja despegarse.
Por un lado, no aceptabas la idea de tener que dejarla ir por un tiempo. Pero por otro, entendías que ella necesitaba un tiempo a solas con su papá y así poder hablar con él seriamente. Eso se lo habías explicado y ella lo entendió, tampoco quería dejarte e irse fuera del país pero estaba de acuerdo con la idea de estar a solas con su papá y aclararle como eran las cosas y lo que habías logrado cambiar en vos.
En este último tiempo sentiste por fin que la felicidad se había hecho presente una vez en tu vida. Tenías lo que siempre habías soñado: una mujer que te ame y una razón por la cual seguir adelante. Pero automáticamente te dabas cuenta que siempre que fuiste feliz, esa felicidad te duraba poco tiempo. Te separaban de tus papás adoptivos que te trataban exelentemente bien, te separaban de tus amigos, te separaban de tus nuevos papás adoptivos, te separaban de tu novia. Por suerte de lo que nunca te separaron fue de Lali.
Fuiste a buscarla para saber cómo estaba ya que con todo lo que te estaba pasando no pudiste hablar ni un segundo con ella.
E#
Faltaba una semana para irte del país. Una semana para dejar tu razón de seguir en Argentina mientras vos viajabas a Estados Unidos, una semana para no volver a ver a tus amigos y al amor de tu vida.
No sabías cuánto tiempo estarías allá pero deseabas con todas tus fuerzas que no sea por mucho, porque no soportarías estar sin las personas que amás tanto tiempo.
Le rogaste a tu papá que no te llevara, pero siempre fue en vano. Su 'no' persistía cada vez que lo llamabas para intentar quedarte una vez más.
Cada hora que pasaba te sentías más lejos de lo que amabas, de tus amigos, de tu novio, de tus cosas, de el grupito que habían armado con Peter, Lali, Nico y Gas para cantary distraerse un poco.
Mirabas cada rincón de ese colegio que conocías como si fuera tu propia casa (porque así lo era, habías vivido prácticamente más allí que en tu casa), conocías cada detalle y, aunque por momentos lo odiabas, lo extrañarías y no podrías vivir sin sentir el sonido del timbre de inicio de clases.
Tu mayor error fue sentirte más que cualquier persona, ahora que cambiaste y aprendiste a amar estás pagando las consecuencias. De los errores se aprende y aprendiste que amando todo puede cambiar para bien.

Ésta historia continuará.

viernes, 4 de mayo de 2012

Historias I:


Capítulo XV: Cambios.
M#
Tenías miedo de perder la amistad que tenias con Gastón, tenías miedo de que se ilusione con vos. Sabías bien que no iba a pasar nada entre ustedes porque lamentablemente estabas enamorada de Peter. El chico más mujeriego del colegio, el que hacía sufrir a quien se enamore de él, el que no le importaba nada más que su fortuna y su reputación, el que no sabía valorar el amor de una verdadera mujer, el que no conocía el amor. De ese te enamoraste, como buena estúpida. Todo sería mejor si te hubieras enamorado de Gastón. El chico tierno y dulce que demuestra quererte a cada paso, el que te dice que te ama cada vez que lo siente, el que te hace sentir única, el que te jura su amor cada día que pasa, el que no te es infiel, el que te valora, el que está con vos siempre. De ese no te enamoraste, como buena estúpida.
- ¿Por qué hago las cosas al revés? - te preguntabas.
Pensaste seriamente en olvidarte de Peter y tratar de enamorarte de Gastón, pero aún así, no podías olvidarlo. Pasaban los días y cada vez intentabas estar más cerca de Gastón y más lejos de Peter. Pero todo te unía a él.
- Todos los caminos conducen a Roma - te dijo Eugenia detrás tuyo cuando mirabas a Peter hablando con Valentina seriamente. Te diste vuelta y ella te sonrió, te entendía tanto a pesar de que se conocían muy poco.
- ¿Pero por qué? Si yo lo quiero olvidar, quiero sacármelo de la cabeza, ¡él me hace mal!
- Pero no podes, porque las mujeres somos así, rebuscadas, nos gusta lo imposible, lo que nos hace sufrir. Pero nunca hay que dejar que un tonto como es Peter - 'menos mal que era el amigo' pensaste - te pisotee.
- Menos mal que era tu amigo - le dijiste. Vos nunca te callabas nada... bueno, casi nunca.
- Es mi mejor amigo, pero bueno, es medio tonto en ese caso. Él nunca se enamoró, él nunca lloró de verdad por una chica, porque siempre tuvo a las que quiso a sus pies. Él está aprendiendo a sufrir por amor recién ahora Lali, vos lo cambiaste y para bien.
¿De verdad era así la cosa? ¿Vos habías cambiado la forma de ser de Peter?
- Vos hiciste que abra los ojos y madurar. Antes era un nene de papá que creía que se las sabía todas, un chanta, eso era. Ahora es una persona llena de ilusión, que quiere luchar por los sueños que una vez fueron tapados por una soberbia terrible... Lali, abrí los ojos vos también, no te lastimes más.
No creías mucho en lo que Eugenia te decía. Como siempre, vos creyendo algo de alguien que quiere que abras los ojos, vos siempre tan desconfiada. Y sí, tu destino era sufrir las consecuencias de ser una chica pobre y madura a los golpes. Eras reacia al amor. ¿Por qué siempre que amaste de verdad algo o alguien todo terminaba mal? Amabas a tu familia adoptiva, eras feliz. Te separaron de ellos y te internaron en un orfanato. Amabas cantar, bailar, reír, con tus amigos del orfanato (en el cual no eras tan feliz, pero estando con ellos todo era diferente). Fuiste trasladada a otro donde todo era oscuro y no había risas, sólo llantos. Amabas a la pareja que los había adoptado a Nicolás y a vos, eras feliz nuevamente. El juzgado te internó en este colegio. Amabas a Benjamín a pesar de todas las cosas que él te hacía. Te separaron de él y supiste lo que en verdad era. Amas a Peter. Él está con otra.
El único amor que nunca te faltó fueron tus guantes de box. Fuiste al gimnasio y comenzaste a boxear, te enceguecías y dejabas todo en una pelea. Nunca tirabas la toalla en ese situaciones.
- Ahora que te veo boxear te tengo miedo - dijo alguien atrás tuyo. Era Peter, su voz te movió la estantería y el saco de boxeo que estabas golpeando chocó contra vos y caíste al suelo. - ¡Lali! ¿Estás bien? - dijo cuando corrió al ver que te caías.
Estaban nuevamente tan cerca uno del otro, estaban tan juntos mirándose a los ojos sin saber bien qué decir.
P#
- Gordo, ¿qué haces? - esa voz irritante proveniente de Valentina interrumpió ese momento tan lindo que estabas llevando con Lali. La ayudaste a pararse y la miraste sonriendole.
- Esto no queda así no más - le dijiste al oído y te fuiste con Valentina.
Estabas con ella recordando los ojos llenos de miedo que tenía Mariana en el momento que la agarraste antes de que caiga al piso. Sonreías acordándote de cada detalle de su rostro, de su cuerpo, de su alma.
- Amor, ¿me estás escuchando? - dijo Valentina interrumpiendo tus pensamientos. Asentiste mintiéndole y ella continuó hablando sobre ella, como siempre. - Te decía que fui al shopping y me compré... - No la escuchabas, mirabas a la nada recordando a Mariana. Lo que fueron, lo que eran. Estabas decidido a cortar con esa mentira y volver a conquistar a Mariana, volver a sentir que eras feliz por primera vez, volver a amar por primera vez.
No podías creer que la llegada de alguien que no te imaginabas que llegaría cambió completamente tu vida. Cambios hermosos y para bien. Dejaste de ser el chico arrogante y soberbio del colegio, a ser una persona completamente nueva. Alguien que está aprendiendo lentamente qué es el amor, qué es ser feliz sin necesitar un peso de por medio.
Antes creías que la felicidad era estar rodeado de minas que te besen y tener millones de pesos para gastar en boliches, chicas y demás. Ahora sabes que la felicidad es sonreír y ver sonreír a la persona que amas. La felicidad es amar.
- Valen, - dijiste interrumpiéndola - yo te quería decir algo que desde que llegaste te quiero decir...
- Hay gordo, ¡no me digas que queres que seamos novios oficiales! - se ilusionó ella.
- No - dijiste cortando esa ilusión. - Quiero que terminemos con esta farsa. Sabes que estás acá sólo porque mi papá lo quiso, pero él no manda más sobre mí. Yo soy una persona completamente distinta a lo que era cuando me conociste. Yo ya no quiero estar mintiéndote más a vos ni a mí mismo. Amo a otra chica y ella me hace feliz sólo con verla sonreír.
- ¿Me estás queriendo decir que no vamos a estar juntos y no me amas?
- Sí.
- Ok, no me importa, ¿sabes? Porque yo no voy a dejar de conquistarte cada día y voy a lograr que vuelvas a ser la persona que eras antes. Porque eso lo llevas en las venas Peter, sos un Lanzani gordo. No te olvides - dijo yéndose.
Ya está Peter, ya se lo dijiste. Y aunque ella diga que quiere intentar cambiarte de nuevo, no va a poder porque tu amor por Lali es más fuerte que cualquier intento de volver al pasado.
N#
Eugenia seguía sin atenderte el teléfono. Le preguntaste a María qué pasaba y ella te dijo algo que te desconcertó:
- Eushi se dio cuenta de lo que eras y simplemente no quiere cometer el mismo error otra vez. ¡Jugó con vos, Niquito! Aceptalo gordi. Vos necesitas a alguien de tu nivel, alguien bajo como vos. No una diosa del primer nivel como Eushi, gordo. Ella nunca va a estar con vos, entendelo. Es por tu bien.
No sabías si era verdad o sólo quería que te alejes de ella. Odiabas tanto a María, odiabas su soberbia y su arrogancia. Pero hasta no hablar con Eugenia no te ibas a conformar, si ella estaba jugando con vos te lo tenía que decir en la cara y no a través de sus amigas.
Encontraste a Candela y ella te aclaró un poco más el panorama:
- No sé gordo por qué no te atiende el celu. No debe tener batería o lo mandó a arreglar, porque, entre nosotros no, siempre que se pelea con su daddy rompe el celu - rió. - Tranquilo gordi, no pasa nada.
Candela, a pesar de su tono irritante de voz, te caía mejor que María. No era tan soberbia ni arrogante, era mejor un intento de eso. Ella quería ser como sus amigas pero nunca lo lograba porque tenía otra esencia.
Seguías preocupado por Eugenia, pero querías despejarte un poco en la clase de gimnasia. No lograste hacerlo e hiciste cualquier cosa en la cancha. Ni vos ni tus amigos podían creer lo que te estaba pasando.
- ¡Y bueno loco! ¿Qué queres que haga? No me fue bien en un entrenamiento, EN-TRE-NA-MIEN-TO - deletreaste - ¿entendiste? - le explicabas a Peter que te reclamaba tus malas jugadas.
Llegaste a la zona  de los cuartos de los varones y la viste esperándote en la puerta de tu cuarto de espaldas.
- Al fin aparecés - le dijiste. No pudiste ser más bueno porque no estaba de buen humor.
Ella se dio vuelta y te diste cuenta que estaba llorando. Te acercaste a ella y la abrazaste con todas tus fuerzas, ella te devolvió aferrándose a tu pecho llorando como nunca la viste.
- Mi amor, ¿qué pasa? - le dijiste después de invitarla a pasar a tu cuarto.
- Mi papá... me dijo que... - cada palabra que decía era un llanto más profundo - se iba del país...
- Tranquila...
- Conmigo - terminó diciéndote. La miraste a los ojos y la abrazaste como nunca. No querías perderla.
E#
Cuando tu papá se enteró que estabas saliendo con ese rubio que entró por medio de un juzgado y venía de orfanatos, quiso separarte de él a toda costa. 'No podes caer ta bajo Eugenia' fueron las últimas palabras que le escuchaste decir antes de escaparte de tu casa.
- Por eso no te contestaba las llamadas, mi celular lo tenía él porque no quiere que estemos juntos - le explicaste.
- No te puede manejar tu vida, Euge.
- Pero lo hace, no entiende que yo cambié, que no soy la misma de antes. Dejé mi soberbia de lado, ya no me creo mejor que nadie por venir de una familia adinerada. A mi ya no me importa lo que los demás piensen de mí, a mi solo me importas vos y mis amigos. Solo eso, nada más.
Él te abrazó y se hundieron en un beso lleno de amor, 'no te vas a ir' te dijo al oído; 'como que me llamo Nicolás Riera, vos no te vas a ir' te decía. Confiabas en él ciegamente y si te decía que no te ibas a ir, no te ibas a ir.
Los días pasaban y la fecha del viaje se aproximaba. Les contaste a tus amigas todo con lujo de detalles y, como siempre, la única que estuvo de acuerdo con tu papá fue María.
- Y sí gordi, vos no podes estar con cualquiera - decía.
- Cualquiera sos vos jirafa mal estirada - le contestaba Mariana. - Euge, no te vas a ir. Tranquila - intentaba calmarte.
- Ayúdenme, no quiero irme con él.
Mirabas a cada uno de tus amigos y pensabas que vos eras la única que podría tener esos problemas. Peter era uno de los únicos que más te podía entender, ya que sus padres tenían prácticamente la misma mentalidad.
- Sólo tenes que enfrentarte a él y decirle lo que pensas. No tenes que dejar que te maneje como antes, tenes que demostrarle que cambiaste, que abriste los ojos - te aconsejaba tu mejor amigo, tu hermano.
Hablaste también con Pablo, otro de los que pasaban por tu misma situación:
- Euge, yo por no tener el coraje suficiente para enfrentarme a mi viejo, me perdí dos años de estar con ustedes por ir a Francia. Estar lejos de tus amigos es lo peor, no hagas como yo. De corazón te lo digo.
Todos, menos María, te decían que enfrentes a tus papás. Que les expliques tranquilamente todo lo que dejaste de ser y lo que sos ahora. Que le expliques la razón de tu cambio, que le digas que te enamoraste y estás dispuesta a renunciar a todo por Nicolás.
G#
Ahora sí que estabas cada vez más lejos de Mariana, veías como se acercaba cada vez más a Peter de nuevo. Era evidente que el amor para vos no era de buena suerte. O quizás vos te enamorabas de quienes no debías.
Quisiste olvidarte de Mariana, pero fallaste en el intento. No podías, pero debías. Quizás fijándote en otras chicas lo lograrías. Pero... ¿en quién?
- Hola gato, ¿cómo andas? - dijo con su simpatía Rocío. Raramente ella te hablaba, nunca te habías puesto a pensar lo linda que era. Quizás en ella encontrarías la salida a ese amor no correspondido.
- Hola Ro, bien ¿y vos? - tenía una sonrisa realmente hermosa. Hablaron por un rato largo hasta que el timbre de finalización del día los asustó. Se rieron y quedaron mirándose fijamente por unos segundos.
Todo en tu mente y tu corazón daba mil vueltas, Rocío tenía algo especial que te hacía reír y sentirte raro a su lado. Pero Mariana tenía ese carácter único que te enamoraba todos los días. Decidiste avanzar con ese algo especial que te hacía sentir Rocío.

Ésta historia continuará.

sábado, 21 de abril de 2012

Historias I:


Capítulo XIV: Felicidad.
E#
¿Qué ibas a hacer con Nicolás? Después de que él te dijo las razones por las cuales no habló aquél día, no hablaron nunca más. Si se cruzaban el clima se tornaba tenso, nervioso, incómodo, porque los dos no sabían qué hacer con lo que les estaba pasando.
Dos días después de todo lo que pasó, volvieron a cruzarse pero ésta vez no iban a poner excusas, no iban a quedarse callados, no iban ignorarse ni a esquivarse. Esta vez iban a hablar.
- Nico yo... - empezaste diciendo.
- Sh - te cayó él poniendo uno de sus dedos en tus labios.- No hacen falta las palabras para explicarte lo que te tengo que decir.
- No quiero que te quedes mudo otra vez. Habla - le dijiste seria, no querías que él juegue con vos como muchos otros lo hicieron.
Él negó con la cabeza y te besó. Ese beso (real, por supuesto) dijo más que mil palabras, él tenía razón cuando dijo que no se necesitan las palabras para explicar lo que te quería decir. Con ese beso te dijo que te amaba, que estaría por siempre junto a vos.
- ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? - dijiste sonriendo.
- Nada que vos no quieras.
- Ok - dijiste y lo besaste.
N#
'Pude lograr lo que nunca otro hombre pudo lograr: demostrarle de verdad que había tanta pasión junta dentro de mi corazón.' Cantabas, después de una tarde entera junto a la persona que más amabas en el mundo.
- ¿A qué se debe esa sonrisa? - te preguntó Gastón.
- A que soy la persona más feliz, Gas.
- ¿Y a qué se debe esa felicidad?
Le contaste todo lo que había pasado con Eugenia, él se alegró por vos y te contó que sentía que cada vez estaba más cerca de Mariana. Te angustiaba saber que ella estaba ciegamente enamorada de Peter, lo cual eso él no lo sabía. No querías romperle esa burbuja que se había creado llamada ilusión, pero tampoco querías seguir mintiéndole.
- Mira Gas, yo te voy a decir algo porque la conozco a Lali... primero no quiero que lo tomes a mal, segundo es un consejo de amigos. Yo creo que ella no es para vos, es como que vos sos muy... muy...
- ¿Romántico? ¿Sensible? - preguntó él tratándote de ayudar.
- No... bué, no sé. Sos muy distinto a ella, ella es como una chispita caliente que salta de las llamas grandes del fuego de la parrilla cuando vas a hacer asado - vos y tus ejemplos tan geniales. Te admirabas.
- Vos y tus ejemplos, no me importa que seamos distintos, yo voy a hacer todo lo posible para estar con ella.
- Gastón, de verdad te digo, no te compliques la vida. Buscate otra chica.
- Lali está con Peter, ¿no? - ¿Por qué tenían que existir esas preguntas a las cuales no tenes respuestas? Esas que te ponen entre la espada y la pared, entre la verdad y la mentira, entre el dolor y la felicidad. - El que calla otorga - dijo yéndose de la habitación.
Te quedaste pensando en cómo se puede arruinar la felicidad de alguien con sólo unas palabras y cómo se puede crear la felicidad de otro también con palabras, pero en este caso, con hechos.
La llamaste a Eugenia pero te atendió el contestador, no querías parecer un desesperado pero necesitabas verla. 'Hola Euge, soy Nico, perdoname si te molestó ahora pero tengo que decirte algo importante. Cuando escuches éste mensaje, llamame' dijiste después de que el contestador emitiera ese sonido.
Esperaste media hora, una hora, dos horas y no te contestaba. ¿Se habrá cansado de vos? ¿No te querrá llamar? No, quizás esté ocupada. Pero si ella te dijo que cualquier cosa la llames y ahora no te atiende, ¿qué le está pasando? ¿Te estará evitando? ¿Estará con alguien más?
- No, Nicolás. Basta de pensar cualquier cosa, está ocupada y punto - te dijiste.
M#
¿Cómo se te puede arruinar la felicidad en un segundo? ¿Cómo se puede pasar del odio al amor con sólo ver o escuchar algo? Viste varias veces como Valentina perseguía a Peter, muchas veces se fueron juntos. Era obvio que había vuelto con ella, a vos ya ni te llamaba ni te hablaba. Fuiste un juego para él Mariana, fuiste un juego.
Llorando en tu habitación te encontró Gastón, él era la única persona que con un abrazo te podía decir miles de cosas. Lo abrazaste y lloraste en su pecho mientras él te contenía. Le dijiste todo lo que te pasaba y sentías, te diste cuenta que una pequeña angustia apareció en sus ojos. ¿Se angustiaba por vos o por otra cosa?
- ¿Estás bien vos? - le dijiste separándote un poco de él.
- Sí, en mi mejor momento.
- Que suerte que tenés. No estás de novio, no estás enamorado, o al menos eso pienso yo.
Rió incómodo. - No, no estoy de novio, pero eso no quiere decir que no esté enamorado...
- ¿De quién? ¿La conozco?
- Sí... - pensaste que seguramente estaba enamorado de Rocío, pero como ella no le daba bola, él sufría. - Pero no te voy a decir el nombre - dijo haciéndose el importante.
- Dale, no seas malo. Es Rochi, ¿no?
- Em... no - ¿no era Rocío? ¿Estaba enamorado de Daniela entonces?
- ¿Daky? - negó con la cabeza. Se te cruzó por tu mente rebuscada que quizás eras vos. Pero no, él era tu amigo. Y los amigos, son sólo eso, amigos...
P#
Habías estado todo el día pensando en Mariana, siempre que la veías estabas con Valentina. Ella había aparecido solamente por obra de tu papá. Él, de alguna manera, se había enterado que te estaba gustando mucho Mariana, una chica que venía de la calle y la había derivado un juzgado a ese colegio, y entonces quiso que te olvides de ella y te dediques a estar con chicas "tops" como antes.
- Papá, ¿qué necesidad tenes de hacer aparecer otra vez a Valentina? - le dijiste apenas te atendió el teléfono.
- Hijo, vos tenes que darte cuenta de cómo son las cosas. Sos un Lanzani, no podes estar con cualquiera. Tenes que estar con gente de tu nivel social e intelectual, Peter. No te voy a permitir que caigas bajo, hijo, es por tu bien - te dijo tan soberbio y arrogante como siempre.
- ¿Por qué no me dejas ser feliz? Yo no soy como Martín o como Pablo. Dejame en paz, papá.
- A mí me respetas y hasta que no tengas veintiún años vas a hacer lo que yo te diga, Juan Pedro. ¡Vos no vas a estar con esa cualquiera! ¿No te das cuenta que está con vos por tu fortuna, por quién sos? ¿No te das cuenta de eso? Juan Pedro abrí los ojos, deja de ser tan ingenuo.
- A ella no la conoces, y si es necesario renuncio a esa fortuna que decís que tengo por ella - dijiste y le cortaste el teléfono. Lo tiraste sobre tu cama y te sentaste en el piso pensando en lo que era tu papá. Una basura.
¿Por qué tanta felicidad se puede ir con un sólo acto de soberbia, de arrogancia de otra persona? Eras feliz hasta que apareció tu pasado para convertirse en un futuro no deseado. Un futuro sin risa, sin amor, sin felicidad, con soberbia, arrogancia, dinero ganado siendo una basura de persona.
G# (nuevo protagonista)
Ella no te veía con los mismos ojos que la veías vos. Ella te veía como un amigo fiel, como un hermano al cual pedirle consejos. Pero vos la veías como una mujer, como una princesa, como el amor de tu vida.
- No, no es Daky... - le contestaste después de negar con tu cabeza y mirándola a los ojos.
Tenías que tener el coraje suficiente para decirle lo que te pasaba con ella, lo que sentías, cuanto la amabas. Tenías que decirle que vos no eras como los demás, que no la ibas a hacer sufrir de la manera que está sufriendo, que no ibas a jugar con sus sentimientos, que la ibas a valorar y a respetar por el resto de tu vida.
- ¿Entonces...?
- Sos vos - le dijiste después de respirar hondo y cerrar los ojos. Ya está ella ya lo sabía, lo que pasaría ahora quedaba en ella y en el destino.
- ¿Yo? ¿E, e, - tartamudeó nerviosa - estás enamorado de mí?
- Sí, Lali. Y no quiero que pienses que hice todo esto para separarte de Peter y bla bla bla, porque no es así. No te voy a mentir que deseé que pase ésto. Pero cuando te veo así, me siento tan mal por haberlo deseado.
- Gas, yo no sé qué decirte. Yo te veo como mi amigo, mi hermano, no me pidas que trate de verte de otra manera. Quizás ahora no, pero después no sé...
Una chispa de esperanza se encendió en tu corazón. Le sonreíste y la abrazaste, la notabas tensa, nerviosa, pero sabías que era por lo que le habías confesado. Entendías que ahora estaba enamorada de Peter aunque él jugara con ella.
'Quizás ahora no, pero después no sé' repetías las palabras de Lali en tu mente mientras mirabas el techo sin dejar de sonreír. Te imaginabas lo feliz que serías teniendo con vos ese amor tan sincero que ella te daría. Lo feliz que te sentirías al decir que la amabas sin miedo alguno. La felicidad que sentirían los dos, juntos, como lo deseabas.

Ésta historia continuará.

Hola, les vengo a contar algo :D

Buenasssss; les tengo que pedir perdón por no subir estos días. Es que entre las evaluaciones, tareas, fiestas de quince y demás no pude escribir. Les cuento que en la novela va a aparecer un protagonista nuevo, que no es tan nuevo. Él (porque es hombre) ya lo conocen, ya apareció y ya se enamoró. Se van a dar cuenta fácilmente quién es cuando suba la novela hoy o cuando pueda. :D
Los quiero,

Sofía. ♥



martes, 10 de abril de 2012

Historias I:


Capítulo XIII: Sueño.
N#
Despertaste de ese sueño tan lindo en el que le confesabas todo a Eugenia. Pero era sólo eso, un sueño. Un hermoso e imposible sueño. ¿Por qué siempre soñamos lo que queremos que pase? ¿Será que nuestro subconsciente nos prepara para lo que queremos que pase y pasará? ¿Por qué siempre nos despertamos en las partes más hermosas de los sueños y nos amargamos al darnos cuenta que son sólo eso: sueños?
- Nicolás, llegamos tarde. Levantate - escuchabas aún con los ojos cerrados decir a Gastón mientras te sacudía. Sin contestarle nada te levantaste y te fuiste a duchar.
Seguías pensando en ese sueño, lo sentías tan real. Tenías miedo de que sea real y no te acordabas; pensaste en ir con Euge y saludarla con un beso pero... ¿si fue un verdadero sueño? ¿Qué pensaría ella de vos? Nunca más se te acercaría. Decidiste no hacer nada y te darías cuenta si fue un sueño o no cuando ella te salude o te diga algo.
Así pasó la primer hora de clase, nadie dijo nada y cada vez te convencías más. Hasta que Victorio te preguntó algo que te descolocó.
- ¿Qué onda anoche Nico?
- ¿Anoche? - le preguntaste desconcertado.
- Sí bobo; viniste tarde.
- ¿Sí? No sé, no me acuerdo.
- Estuviste dándole al escabio - (alcohol) - ¿no?
- No, posta. No sé qué hice.
- No hiciste nada, tarado, NADA - dijo Lali acercándose a ustedes.
- ¿Qué? - dijeron a unísono Vico y vos.
- Eso, te quedaste duro adelante de Eugenia.
- ¿QUÉ? - dijiste nervioso y sin poder creer lo que Lali te contaba.
Ahora empezabas a recordar cada detalle. La viste bajar tan linda como siempre y te quedaste mudo. Cuando ella te dijo que se iba a ir porque no hablabas vos le pediste que se quede, pero volviste a no decirle nada.
Todo lo que habías soñado era sólo un sueño de lo que tendrías que haber hecho y no hiciste. ¿Por qué? Por miedo.
E#
Te acordabas cada detalle de lo que había pasado con Nicolás. Él te había llamado y cuando te vio se quedó mudo, le dijiste que te ibas y te frenó, pero no dijo más nada. Te diste vuelta y te fuiste sin dejar que él diga algo. Te desilusionaste mucho al ver que no reaccionaba después de todo lo que había pasado entre ustedes.
Soñaste que él te besaba y le podías decir que lo amabas y él también te lo decía. Soñaste, sólo eso. Un sueño que querías que fuera realidad, pero no. No lo fue.
Esa noche lloraste como una nena cuando pierde algo que verdaderamente le importa y quiere; no sabías bien si llorabas por desilusión o qué. Solamente llorabas y no querías no hacerlo. Necesitabas hacerlo.
Esa mañana, despertaste a Mariana (ella era la única que te podía entender) para contarle lo que había pasado la noche anterior y que le pregunté a Nicolás si estaba jugando con vos o simplemente no le salieron las palabras para decirte algo de lo que supuestamente te quería decir.
- Me dijo 'hola hermosa' y después se quedó mudo. No me dijo más nada, me quise ir y me frenó. Me quedé con la esperanza de que me diga algo y no me dijo nada. Me fui y se quedó ahí, mirándome. Llegué a mi cuarto y lloré sin saber por qué. No sé si es por la desilusión que me llevé o... no sé Lali, no sé - le dijiste.
- Tenes que darle tiempo, Nico no es de ir de frente con las chicas. Y más si le gustan y sien... y más si le gustan - se corrigió. ¿Nicolás sentía algo por vos?
- ¿Le gusto? - preguntaste para tener una confirmación de parte de Lali, su mejor amiga, su hermana.
- Hay sí Eugenia. ¿Cómo no darse cuenta de eso? ¿Sabes la baba que perdió mirándote? - dijo y se rió.
- Pero, ¿por qué no me dijo nada?
- Quizás porque tenía miedo.
Miedo sentiste cuando lo viste otra vez, miedo a que se arrepienta por lo que había hecho él y con ese "miedo" que decía Lali que él sentía no te hable nunca más.
Te miró pero con una mirada rara, distante, angustiada. Seguramente Lali ya había hablado con él. Pero vos eras orgullosa, no ibas a ir a hablarle ni pedirle explicaciones de lo que te hizo. Querías entender que él no quería nada con vos, a pesar de todo lo que te había dicho Lali, lo que vos interpretaste y lo que había pasado entre ustedes dos.
- Euge, ¿puedo hablar con vos? - te dijo alguien detrás tuyo antes de que salgas al recreo.
P#
Tocó el timbre del recreo y vos saliste para poder comer ya que tenías un poco de hambre, pero la viste a ella caerse después de que unas chicas, un año más chicas que ustedes, la empujaban a propósito.
- ¿Por qué no se meten con alguien que les interese lo que hagan? - les dijiste ayudando a Lali.
- ¿A vos no te interesa lo que yo haga Pipu? - te dijo una chica rubia, la cual reconociste al instante. Era Valentina, tu ex novia, la cual unos meses antes de conocer a Lali seguías estando en algo.
- Valentina.
- ¿Valentina? - dijo Lali sin entender.
- ¿Me extrañabas Peter? Volví por vos mi amor.
- ¿MI AMOR? - dijo Lali extrañada. La miraste a los ojos sin entender nada, estaba casi por llorar. ¿Por qué tu pasado siempre afecta al presente y/o futuro? ¿Por qué con una simple palabra se puede arruinar lo que con muchas se construyó? ¿Por qué cuando estás bien aparecen problemas del pasado que creías enterrados? ¿Por qué los errores del pasado afectan las glorias del presente?
Lali se soltó de vos dejando caer sus libros y salió corriendo. Vos no sabías si decirle a Valentina que todo ésto era por su culpa o no decirle nada y salir en busca de Lali. Optaste por lo segundo, la buscaste y la encontraste llorando en su lugar secreto. Donde habían cantado su primer canción, donde su amor se expreso en palabras con una dulce melodía.
- Lali, yo te puedo explicar todo - dijiste sentándote al lado de ella.
- No necesito que me expliques nada Peter. No tengo que pedirte explicaciones de nada, si yo no soy nada tuyo. A ella le tenés que explicar por qué "estás" - hizo comillas con los dedos - conmigo.
- A vos te tengo que explicar porque no quiero que estés mal ni que pienses mal.
- Yo no pienso mal, vos estabas con ella, después "estuviste" - repitió el gesto - conmigo. Ahora te toca volver a estar con ella.
- No, ¿qué decís? Yo quiero estar con vos.
- No Peter, yo no me puedo permitir que me uses...
- ¿Usarte?
M#
La aparición inesperada de la ex novia de Peter te descolocó brutalmente. Ahora sabías que no eras la única en su vida. Él te contó cómo fue su relación con Valentina y te diste cuenta que había empezado igual que la suya. Ya no sabías qué pensar, ¿por qué nada te salía bien? ¿Por qué el destino (o lo que sea) se empeña en arruinarte los únicos momentos en que podes llegar a estar bien? ¿Por qué a vos que, aunque estabas acostumbrada a sufrir así, te pasaba ésto? ¿Qué habías hecho mal? Ilusionarte y engancharte con el chico más mujeriego del colegio Mariana.
Creíste poco y nada que Peter no esté en algo con Valentina, la forma en que la llamaba te hacía dudar mucho; le decía Valen. Valen esto, Valen lo otro, y quería que te convenzas que jamás estaría con ella, sólo con vos.
- No puedo creerle, ¿entendes? - le decías a Daniela. - ¿Cómo puedo creerle a una persona que es la más mujeriega del colegio y que ENCIMA la llama Valen?
- Y bueno, pero si él te lo dice de corazón... No sé, a veces las personas cambian a otras que consideramos "incambiables"...
- ¿Vos estás insinuando que yo cambié a Peter?
- Sí Lali, sí. Él no era así de estar taaanto tiempo con una persona. Aparte se lo ve re enganchado con vos. Te lo digo yo, que lo conozco más.
Si antes estabas confundida, ahora lo estabas el triple. ¿Qué ibas a hacer con Peter? Él te rogaba que le creas, pero vos no podías hacerlo...

Ésta historia continuará.

jueves, 5 de abril de 2012

Historias I:


Capítulo XII: Miedo a perderte.
M#
Te dijo cosas que vos jamás pudiste imaginar que vendrían de él. Maldijiste el momento en que las luces de tu colegio empezaron a apagarse en señal de que ya nadie podría estar afuera. Juntos corrieron hacia la puerta que daba a la cocina y, sin darse cuenta, estaban agarrados de la mano. Cuando quisieron darse cuenta ya habían llegado a la entrada del colegio.
- Bueno, nos vemos mañana - dijiste con mucha vergüenza y empezando a subir las escaleras.
- ¿No me vas a saludar? - te dijo él con su sonrisa compradora.
Te acercaste a él y lo saludaste con un beso en la mejilla. '¿Sólo eso?' te dijo antes de que te vayas. Te volviste a acercar y le dijiste: '¿Cómo querés que te salude?', sonriéndole. Él te agarró de la cintura y te dijo: 'Así', antes de hundirse en un apasionado beso inesperado.
Te fuiste a dormir con una sonrisa enorme. Sólo te preocupaba cómo reaccionarían tus amigas cuando les cuentes qué había pasado con Peter. Te dormiste pensando en ese beso y en la canción que cantaron juntos.
Al día siguiente, te levantaste feliz; despertaste a tus amigas con unos grandes abrazos y gritos no comunes en vos y les dijiste que hoy sería un gran día.
Cuando salieron de la habitación, se encontraron con María, Candela y Eugenia. Las saludaste pero las dos primeras te miraron mal, evidentemente seguías cayéndoles mal. Pero ahora eso no te importaba.
- ¿Vienen a desayunar con nosotras? - les preguntó Daky. A lo que las dos malas ondas contestaron que no, pero la rubia dijo que sí. Las cuatro se fueron a desayunar juntas dejando a María y Candela solas. Lo cual las molestó mucho.
- ¿A qué se debe tanta felicidad Lalita? - te preguntó Rocío cuando Daniela y Eugenia estaban en el baño.
- A nada, no sé... Anoche Peter me besó - dijiste rápido.
- ¡NO! ¡Jodeme! ¿Pero cómo fue? - empezó a decirte emocionada tu amiga. - ¿Ya es oficial?
- No, pará. Voy de a poco. A la tarde me llamó y me dijo si quería ir a un lugar con él a cantar un par de canciones, bueno, fuimos y cantamos una que él compuso. Hasta ahí nada, después me quiso besar cuando volvíamos pero no lo dejé. Porque no sé qué me pasó, no me preguntes. Y en eso, cuando llegamos acá, lo saludo así con un 'nos vemos' y me dice '¿no me saludas?' y voy y lo saludo. Cuestión que me dijo '¿sólo eso?' y me acerqué, porque iba a subir la escalera, y le dije '¿cómo querés que te salude?' y él me dice 'así' y bué, ahí pasó - dijiste con una gran sonrisa.
- ¡Hay que tierno amiga! ¿Pero no es nada serio todavía?
- No, pero tampoco creo que lo sea...
- ¿Por qué?
- Porque no, o sea, no quiero ser para él una más. Aunque me dijo que era especial, que no podía vivir sin escucharme, sin verme y esas cosas que yo mucho no creo. Pero viniendo de él y con lo que nos está pasando no sé qué pensar...
- Estás enamorada gata.
¿Te enamoraste Mariana? ¿Sos lo suficientemente idiota para hacerlo? SÍ, LO SOS. ¿Cómo se te ocurre enamorarte del más chamuyero, langa, gato del colegio? No, si vos sos una genia. Con los peores te metes... Pero te podía y más con todo lo lindo que te dice, que te canta, que te besa... Lo viste llegar con sus amigos, te vio, te sonrió y se acercó a vos.
- Hola hermosa - te dijo y te dejó un beso en los labios. - Hola Ro - le dijo a la rubia. La cual contestó con un 'hola' seco, era natural en ella aunque quiera que vos estés feliz con Peter.
P#
No te importó que tus amigos te cargaran con "la blacky" como ellos la llamaban. Estabas feliz, eras feliz.
Te despertaste sabiendo que hoy iba a ser un gran día, un día en el que todo iba a cambiar y para siempre. Soñaste que estabas con Mariana en el bosquesito cantando una canción y después... hacían el amor. Tan tierno fue ese sueño que no querías despertar, sabías que no podías hacerlo realidad tan pronto, no por vos sino por ella y por la situación en la que estaban los dos.
- Estás jugando con fuego - te repetía Pablo. Él había entrado hace unos días al colegio después de su viaje a Francia con sus padres, era amigo tuyo desde muy chiquitos, prácticamente habían nacido juntos. Sus familias eran amigas junto con la de Agustín, Eugenia y Candela.
- ¿Por qué? - dijiste sin entender.
- No te veo un gran futuro con ella. Como que no es tu target.
- ¿Mi qué?
- Tu target man, tu ganado, tu elección. No sé cómo explicarte.
- Parece que vos no me conocés Pablito.
- ¿Me estás jodiendo? Agustín, me dice que no lo conozco. ¿Le podés decir que está jugando con fuego con esa chica?
- Estás jugando con fuego con la blacky, man - te dijo Agustín. - Aunque no niego que no está mal...
- No la mires, Agustín. No me importa lo que digan, a mí me gusta y...
- ¡¿Te enamoraste?! - te dijeron los dos a unísono.
- ¡SÍ! - les dijiste y te fuiste a tu habitación.
Mientras intentabas tocar algo con tu guitarra, te llegó un mensaje de Mariana que decía: '¿Estás ocupado Peter?' A lo que contestaste: 'No, venite para mi cuarto. Compuse una canción nueva'. Después de cinco eternos minutos tocaron la puerta y era ella. La hiciste pasar, te disculpaste por el desorden y emocionado empezaste a tocar los acordes de tu nueva canción sin letra.
- Cuántos sueños has tenido, y por miedo no has seguido el camino que te lleva a hacer realidad. Sólo piensa un instante, nunca mucho fue bastante para ti - cantó poniéndole letra a tu canción. En eso, entró Eugenia, sin tocar la puerta, y los dos se asustaron.
- ¿Interrumpo algo? - dijo cuando vio sus caras.
- No, estábamos componiendo - le contestó Lali. - ¡Sumate!
E#
- ¡Buenísimo! - te sentaste al lado de Mariana y en eso se sumó Gastón, lo cual a Peter no le gustó mucho. Mariana preguntó si podía llamar a Nicolás que él componía muy bien.- ¡SÍ! - gritaste.
- Ya no sé por qué razones te has quedado en ilusiones, no me digas que no hay tiempo y te eches atrás - cantó Peter mirando a Lali.
- Quiero estar siempre a tu lado y olvidarnos del pasado tu y yo - cantó Nicolás mirándote a los ojos.
- Porque no quiero vivir con miedo a perderte, me quiero morir si no puedo verte, en mi vida no hay más salida - cantó Gastón, también mirando a Lali. Te resultó raro que ella sólo mirara a Peter y él a ella.
- No puedo dormir si no puedo tenerte, no puedo seguir muriendo lentamente, a tu lado encadenado - siguió Peter.
Los cinco cantaron una canción compuesta por ustedes mismos. Jamás se les cruzó por la mente que ese día sería el principio de una gran historia.
Después de que todos cantaran y compusieran una parte de esa gran canción la titularon Miedo a perderte... Era eso lo que sentías con Nicolás las veces que se distanciaban. Miedo a perderlo, a no tenerlo más, a que se olvide de vos. Nunca habías sentido nada así por nadie, sólo él te hacía sentir rara, volando entre las nubes, sintiéndote vos misma.
Por la noche te llegó un mensaje de Nico, sonreíste al leerlo. Te vestiste, te arreglaste y fuiste a la entrada del colegio, ahí estaba él esperándote.
- Hola hermosa - te dijo cuando llegaste delante de él. - No quiero vivir con miedo a perderte - te dijo al oído.
Tu mundo estaba brillando más que nunca, era el momento más hermoso de toda tu vida. Él se acercó a vos y... ese momento fue mágico. Fue un momento que no ibas a olvidar jamás. En ese momento él te besó, fue un beso distinto a todos, sentiste que ese beso marcó para siempre su relación.
N#
Tomaste valor y lo hiciste. En tus adentros todo era una fiesta, la habías besado por primera vez. Eras la persona más feliz del mundo, ese beso marcó para siempre un antes y un después en su relación como "amigos". Ya eran más que eso, eran dos personas que se habían animado a sellar sus sentimientos, su amor. Su verdadero y eterno amor.
- No aguantaba más, necesitaba besarte y sentir que de verdad sos la persona que quiero como nunca quise a nadie en mi vida - le dijiste cuando se separaron.
- Yo tampoco aguantaba. Siento cosas por vos que jamás sentí por nadie, me asusta el hecho de pensar que ésto es un sueño y mañana todo va a ser igual que siempre.
- Te aseguro que no es un sueño y si lo es... deseo que no termine nunca.
La volviste a besar, sus besos eran únicos, mágicos, especiales para vos. La abrazaste despegando sus pies del suelo y empezaste a dar vueltas en el aire riéndote. Sin dudas eras el hombre más feliz.
- Te amo - te dijo.
- Te amo - le dijiste.

Ésta historia continuará.

jueves, 29 de marzo de 2012

Historias I:


Capítulo XI: Cambiar de aire, una vez más.
E#
No sabías cómo le ibas a contar a Mariana que estuviste con Benjamín, su ex novio, después de lo que había pasado la tarde anterior. Temías romper esa estrecha relación de amistad que se había generado entre ustedes unos días antes. No querías perder su amistad, la amistad de alguien que es demasiado parecido a vos. Con la que te sentís identificada y comprendida a pesar de la diferencia de nivel social.
- Lali... ¿te puedo hacer una pregunta? - Le dijiste un día que estaban desayunando juntas.
- Sí, decime - te contestó sin dejar de mirar la tostada que estaba untando con dulce de leche.
- Tengo una amiga que me está pidiendo un consejo y no sé qué decirle al respecto... Lo que pasó es que ella tiene una amiga que tenía un novio, y un día en un boliche lo besó. Pero ella no sabía que era el novio de su amiga, porque no lo conocía. ¿Qué le puedo decir? Porque ella no quiere perder la amistad que tiene con la chica...
- Y... es jodido. Pero le tendrías que aconsejar que le diga. Porque la mentira tiene patas cortas viste... No sé, yo creo que hablando quizás no se pierda esa amistad. Pero la verdad, si yo estaría en el lugar de la cornuda, para decirlo de alguna manera sutil como lo soy yo, no le hablaría más. Pero hay que ver como son las personas, ¿no?
Después de lo último que te dijo Mariana, tenías mucho miedo de decirle la verdad. 'La mentira tiene patas cortas' se escuchaba en tu mente.
Lo consultaste con Candela y María, tus mejores amigas, y te dijeron lo mismo pero en otras palabras. No sabías qué hacer. El único que podía entenderte era Nicolás...
- Nico, ¿podes hablar ahora? - Le dijiste después de marcar su número en tu celular.
- Sí, pero hablemos personalmente porque no tengo mucha batería en el celular. ¿Nos encontramos en el bar?
- Ok, dale. Te espero.
Te dirigiste al bar y te sentaste en una mesa aislada, lo más posible, de la gente que estaba allí. Lo viste llegar entre la gente y sonreíste.
- Acá estoy. ¿Qué pasó Euge? - Te dijo cuando llegó.
- Tengo que contarte algo que no sé cómo decirlo. No es nada fácil - dijiste con los ojos llenos de lágrimas. - Yo no sabía quién era, no lo conocía. Ni a él ni a ella...
- Tranquila, ¿de qué estás hablando? - Dijo tomándote de la mano.
N#
No sabías qué le pasaba a Eugenia ni de qué hablaba. Sólo la veías llorar, y eso te partía el alma.
- Euge, me podes contar lo que te pasa. Yo no le voy a decir nada a nadie...
- Lo que pasa es que hace unos días yo fui a un boliche con Can y Mery. Ahí estaba éste chico Benjamín con unos amigos. Él se acercó a mi y... me sedujo y me besó. Ahora me siento muy culpable Nico, Lali sufrió por mi culpa ¿entendes? Y yo eso no me lo puedo perdonar. Hoy hablé con ella y me dijo que si estuviera en el lugar del ejemplo que le dí, no me hablaría más. No quiero perder esa amistad que formamos...
No podías creer lo que te había contado Eugenia, había estado con el idiota de Benjamín. Ella te contó con lujo de detalles todo lo que él le había dicho, lo que había hablado con Lali por teléfono, jurándole que no estaba con ninguna chica y, en realidad, estaba con ella.
Te paraste y la abrazaste, la dejaste llorar en tu hombro y con ese abrazo intentaste decirle que estabas con ella y cuando ella quiera iban a hablar con Lali.
- No creo que se enoje Euge, porque ustedes no se conocían y vos no sabías quién era Benjamín. Tranquila Euge, tranquila.
Tenías que despejar su mente de alguna manera. Le propusiste llevarla a un lugar secreto donde pasarían las horas sin que nadie supiera que ustedes estaban allí. Se la notaba con miedo, no podías imaginarte qué pasaría por su mente en ese momento, pero vos no ibas a hacer otra cosa que cantarle una canción.
- Listo, ¿vamos?
- Yo no sé cantar Nico - dijo cuando vio la guitarra que llevabas con vos.
- Yo te enseño - dijiste sonriéndole. - Quién soy, de dónde vengo, dónde voy a ir... a partir de ahora, que no tengo un corazón para seguir. Y al intentar respirar, no hay en el aire libertad - le cantaste a Eugenia mirándola a los ojos.
- Quién sos, de dónde vienes, dónde vas a ir... si pasan las horas y no encuentras nada para compartir. Y al intentar respirar no hay en tu vida libertad - continuó cantándote.
- Te pido que me acompañes a cambiar de aire, abre el cielo y el mar. Te pido que no te entregues, cortemos las redes que no nos dejan volar. Si te quedaras conmigo tendrás un camino con luz al final - cantaron los dos a unísono; no había nada más en ese momento. Sólo sus voces y sus miradas. Eran sólo ustedes dos, nadie más.
- Si no venís conmigo no podré seguir, ahora que estoy sola y no tengo una razón para vivir. Y al intentar respirar, no hay en el aire libertad... - Te cantó.
Después de terminar la canción ella te preguntó como se llamaba ésa canción que cantaron, desconocida para ella pero a la vez muy familiar. La cantó sin saber por qué.
- Cambiar de aire - le contestaste sin dejar de mirarla a los ojos. Esos ojos que te atrapaban cada día, cada noche.
M#
Te quedaste muy mal después de lo que pasó con Benjamín. Tenías miedo de que vuelva a aparecer y que te lastimara o le hiciera algo a alguien. Peter te prometió cuidarte y nunca dejarte sola. Y eso a vos te encantaba, te sentías protegida con Peter, te sentías segura en sus brazos.
- Lali, ¿viste que te dije que nunca te iba a dejar sola? - te dijo cuando atendiste su llamada.
- Sí.
- Bueno, te quiero llevar a un lugar para que podamos estar solos... - dijo y se armó un silencio incómodo - cantando.
Aceptaste, te pusiste tu mejor ropa y te arreglaste un poco. No te pintaste porque nunca lo hacías y si lo hacías quedabas muy obvia. Llegaron los dos a ese lugar que él consideraba secreto y se sentaron a la sombra de un árbol.
- Tengo una canción que hice hace unos días y todavía no la canté. ¿Me ayudas? - dijo dándote un papel dónde se leía: Una vez más.
- Obvio, pero no te asustes de mi voz.
- ¿Asustarme de una voz tan hermosa y única? - te dijo y tu mundo se iluminó. Una sonrisa se dibujó en tu rostro y un tono color rosado se hizo presente en tus mejillas. - Bueno, empiezo... Dame sólo un momento y te diré lo que siento, ya perdí tanto tiempo sin tu amor...
- Dame sólo un momento que ésta vez sólo intento entender el destiempo de tu amor... - le contestaste.
- Y pasan mil días, pasan historias. Y pasan besos con tu memoria... - te cantó él. No había más personas allí, más que ustedes dos. No había quién les interrumpa ese hermoso momento que estaban pasando, juntos.
P#
- Una vez más para llorar lo que perdimos, una vez más para entender por qué lo hicimos, una vez más para los besos que no dimos, una vez más vuelve conmigo - le cantaste. A lo que ella te contesto exactamente igual. Con su voz, su voz inigualable, su voz tan hermosa.
- Dame sólo ese beso que esperó tanto tiempo y sabrás cómo siento éste amor... - te dijo. Paraste de tocar, sentiste que eso fue una indirecta muy directa.
- ¿Qué me querés decir? - dijiste sonriéndole.
- ¿No dice así la canción? - dijo devolviéndote la sonrisa.
- Dame hoy tu mirada, no me dejes sin nada porque sé que me muero de dolor - seguiste la canción riéndote. Seguías pensando que esa parte de la canción era una indirecta para vos.
- ¿Ya es muy tarde no? Mejor vayámonos - te dijo.
Empezaron a caminar juntos, era de noche ya. Se les había pasado el día sin darse cuenta. Hacía mucho frío y Lali no tenía campera, le diste la tuya y ella te lo agradeció con una sonrisa que te movió el piso como si fuera un terremoto.
Te frenaste y la miraste a los ojos '¿Qué pasa?' te dijo ella. 'Pasa que quiero volver a hacer algo...' le dijiste. Te acercaste a ella, sólo centímetros separaban sus bocas. Sus respiraciones se cruzaban y sus bocas no se resistían a besarse.
- No, Peter. Por favor - te dijo.
- ¿Por qué? Ya no estás de novia...
- Pero... No quiero ser una más, no quiero ser un premio.
- No sos una más, te lo aseguro. Nunca sentí nada así por nadie. Es la primera vez que no puedo vivir sin verte, sin escucharte, sin sentirte cerca...

Ésta historia continuará.